disculparte

Cuatro veces en las que NO debes disculparte (incluso cuando sea tu culpa)

Puedes demostrar tu inteligencia emocional encontrando soluciones, y no con otro "lo siento".

“Perdón por molestarte.”

“Hola, perdón por llegar tarde.”

“¡¡¡Perdón!!!”

No es de extrañar que la gente siempre se disculpe. “Perdón” es una de las primeras palabras que aprendemos cuando somos niños, y sigue estando martillado en nosotros como adultos.

En estos días, los líderes están siendo entrenados para ser sensibles, empáticos y preocuparse por los sentimientos de los demás, todos atributos valiosos e importantes que un gran jefe (o cualquier persona con una pizca de inteligencia emocional) debe poseer. Así que con la mejor de las intenciones nos desviamos de nuestro camino para ser amables y colegiales, y terminar exagerando los mea culpas.

El riesgo de decir “perdón” demasiado es que las disculpas pueden socavar la confianza en ti de los demás. A menudo es el equivalente verbal a la cara de un perrito callejero, ojos abatidos o hombros encorvados. ¿Por qué desanimarte?

Aquí tienes cuatro ocasiones en las que puedes asumir la responsabilidad y tomar medidas sin tener que estar tan arrepentido.

1. Cuando estás por decir algo

Algunas personas se disculpan antes de hablar. Quizás es cuando estás interponiendo un punto en una conversación – “¿Perdón, si pudiera agregar algo?” – o respondiéndole a alguien en alguna reunión: “Disculpe, me gustaría hablar sobre el punto de Eric”. Pero, ¿Por qué exactamente lo sientes, o necesitas ser disculpado?

Otras veces puedes encontrarte disculpándote incluso cuando eres el que acaba de ser interrumpido: “Lo siento, pero no había terminado.” Hacer oir tu palabra en el trabajo puede ser un desafío, pero pedir disculpas solo hará que suenes menos tentativo y merecedor del tiempo de la reunión. Así que olvídate de las disculpas y ve a tu punto.

Algo similar sucede incluso en los saludos de los mensajes de voz: “Lo siento, no estoy aquí. Por favor, deje un mensaje” es una frase común. ¿Por qué deberías lamentarse por no estar allí? Tienes mejores cosas que hacer que sentarte y esperar llamadas telefónicas.

2. Cuando te sientes inseguro de ti mismo

Ya sea que seas consciente de ello o no, este tipo de disculpas instintivas transmite la sensación de que no estás cumpliendo con las expectativas de los demás o que has fallado de alguna manera. La persona que llega tarde a una reunión y sin aliento dice “siento llegar tarde” puede ser bien intencionada, pero compartir ese pensamiento genera un mensaje negativo y de distracción.

Claro, quieres reconocer que puedes haber incomodado a tus compañeros de trabajo haciéndolos esperar por ti, pero ¿cuál es el daño en (respetuosamente) posicionarte como alguien que tiene una gran demanda? Tal vez tuviste una cita competitiva. Por qué no decir simplemente, “Gracias por esperar, no nos mantendremos más tiempo de lo que habíamos planeado originalmente, así que vamos a hacerlo bien”.

Del mismo modo, cuando tu propia presentación está tardando un poco más allá del límite tiempo, no digas, “Lo siento, solo quedan tres diapositivas más”. Si sientes que has agotado todo tu tiempo, solo recorta tu presentación brevemente (algo que deberías siempre estar preparado a hacer, por cierto) a menudo es un mejor movimiento que disculparte por hacer que todos se queden demasiado tiempo. Y si casi te encuentras con alguien cuando doblas la esquina, no te desanimes con “lo siento”, solo sonríe y haz que se sientan bien con el encuentro: “¡Ah, no te vi! ¿¡Cómo te va!?”

Siempre hay momentos que te harán sentir vulnerable y querer pedir perdón. Me encontré teniendo problemas con una nueva rutina en el gimnasio recientemente y le dije “lo siento” a mi entrenador personal cuando no pude hacerlo de inmediato. Su generosa respuesta fue: “Está bien. Pero, ¿dónde nos deja eso?” En ninguna parte, excepto que me sentí inadecuado por más tiempo del que probablemente tenía que estar.

3. Cuando estás por dar una mala noticia

Podrías tener la tentación de disculparte antes dar malas noticias, pero eso solo intensificará la negatividad y, lo que es peor, se tragará las notas de empatía con las que intentas moderarlo.

Por ejemplo, en una declaración como “Lamento decirte que al cliente no le gustó la idea que lanzamos”, la noticia de que todo ese trabajo terminó siendo rechazado dominará por completo el prefacio de sonido más suave. A veces, decir “lo siento” en estas situaciones difíciles puede incluso ser contraproducente: cuando dices: “Lamento decirte que reduciremos nuestro grupo”, lo que a ti te suena compasivo podría incluso sonar falso para los miembros de tu equipo.

Ninguna disculpa podrá jamás realmente contrarrestar las malas noticias. En lugar de eso, ve al grano y ofrece apoyo en forma de orientación sobre los siguientes pasos que deberá dar. La información procesable, la transparencia y el liderazgo son más importantes, y genuinamente empáticos, que las expresiones verbales de lo mal que te sientes.

4. Cuando es tu culpa

Algunas veces realmente hiciste algo mal que claramente justifica una disculpa. Y en esas situaciones, ¡Por todos los medios, asume la responsabilidad! Pero decir “lo siento” podría no ser siempre la mejor manera de hacerlo.

Supongamos que sabes que no podrás cumplir un plazo que inicialmente estableciste: un proyecto tarda más de lo que esperabas. ¿Deberías decirle a tu jefe: “Lo siento, no tendré esa presentación lista para el martes como prometí”? Tal vez no.

Ciertamente es tu responsabilidad explicar que no podrás cumplir con tu compromiso, pero no pierdas la oportunidad de transmitir esas noticias de la manera más positiva posible: “Sé que discutimos tener la presentación preparada para el martes, pero hay información crítica que no estará disponible hasta el lunes, y realmente me gustaría incluirlo. Entonces mi objetivo es tener la presentación para usted para el final de la semana, ¿qué le parece?” Esta respuesta es progresista y proactiva.

En todas estas situaciones, a menudo hay mejores formas de comunicarse que decir que lo sientes. No te arrastres hacia abajo. Demuestra tu empatía e inteligencia emocional encontrando soluciones, no pidiendo disculpas.

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