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Las sorprendentes razones por las que ser “egoísta” beneficia a todos

Permiso para hacerte la prioridad: Concedido

Señoras, díganlo conmigo: yo soy lo más importante en mi vida. Nadie ni nada es más importante que yo. Ni mis hijos, ni mi cónyuge o pareja, ni mi religión o ni mi misión en la vida.

¿Qué? ¿Eso se siente raro? ¿Arrogante? ¿Egoísta? No lo es, y voy a decirte por qué. Luego, al final de este blog, vamos a gritar todas desde los tejados juntas.

Si eres como la mayoría de las mujeres, probablemente hayas pasado las últimas décadas intentando ser todo para todos: la mejor hija, la mejor madre, la mejor esposa o novia, la mejor mujer de negocios, la mejor vecina, la mejor congregante o parroquiana. ¡Qué lista tan agotadora de sombreros para llevar diaria o semanalmente! Pero en ninguna parte había “la mejor yo”, ¿dónde cae eso?

Es imposible jugar todos estos roles con éxito si no eres la mejor yo. Y cuanto más te pongas a ti misma primero, por encima de todo, más tendrás de ti para dar.

Cuando haces que alguien o algo sea más importante que tú (tu religión, tus hijos, tu pareja o incluso el propósito de tu vida) permites que esa persona o cosa tenga control sobre “ti”. Le das a esa persona o cosa poder sobre ti. Pierdes un pedazo de ti a lo que sea que le concedas poder. Por supuesto, todas estas cosas pueden ser extremadamente importantes para ti, pero no son más importantes que tú.

Cuando hice esta declaración ante un grupo de mujeres, una remarcó: “¡Sacrificaría mi vida por la de mis hijos!” Estoy segura de que lo haría, como apuesto que la mayoría de las madres lo harían. Sin embargo, eso no significa que tú, tu yo espiritual, seas menos importante que tus hijos. Solía decir: “Mi misión con la educación financiera está en primer lugar!” Sí, esa misión es tremendamente importante para mí, pero no es más importante que yo.

Curiosamente, los hombres no parecen tener problema con este concepto tanto como las mujeres. La palabra que más a menudo escucho de las mujeres con respecto a esta declaración es “egoísta”. ¿Por qué la disparidad?

Según un artículo de Psychology Today, “a un hombre le resultaría más fácil superar una acusación de egoísmo porque la definición de la sociedad de virilidad implica un esfuerzo hacia el auto-mejoramiento, ambición, competencia y agresión. Para las mujeres, una acusación de egoísmo golpea más duro, ya que la cultura de cuidar es vista como una base del concepto de feminidad. El deseo de no ser vista (ni sentirse) como egoísta parece motivar y dar forma a la vida de las mujeres más que a la vida de los hombres”.

¿Por qué esto es un problema para tantas mujeres?

En mi opinión, estamos tan acostumbradas a poner a todos en primer lugar: nuestros hijos, nuestros maridos o parejas, nuestros padres, nuestro trabajo o negocio, que muchas de nosotras nos acostumbramos a sentarnos en el asiento trasero. Con demasiada frecuencia en las redes sociales, veo a algunas mujeres presumir por lo agotadas que están, como si fuera una insignia de honor. Están agotadas porque abastecer a los que aman, sin abastecerse a sí mismas, las drena de energía en lugar de darles energía. Y eso no es potenciador, inspirador ni saludable.

Es fácil perder la noción de quién eres realmente cuando día a día estás viviendo tu vida de acuerdo a los sueños, visiones, deseos y necesidades de todos los demás. Eso es porque para servir mejor a los demás, primero tienes que servirte a ti misma.

Piensa en un tiempo en el que estuviste realmente alegre, un momento en el que te sentiste libre y llena de vida.

¿Que estuviste haciendo?
¿Cómo te sentiste?
¿Eras más productiva?
¿Te divertías más?
¿Dispuesta a ayudar a otros?
¿Las cosas parecían suceder sin esfuerzo?

Ésta eres tú siendo tú y haciendo de ti lo más importante.

Y las mujeres SON exitosas cuando hacen de ellas misma una prioridad.

Entonces, ¿Qué significa todo esto para ti?

Por supuesto que voy a vincular esto con tu propia educación financiera y, lo que es más importante, tu transformación financiera.

¿Estás tomándote el tiempo que necesitas cada día (para ti, la persona más importante) para moverte hacia tu libertad financiera? ¿Te estás poniendo primera… al menos una parte del tiempo?

Es de conocimiento común que cuanto más saludable estés en mente, cuerpo y espíritu, más efectiva y productiva estarás en todos los roles que elijas jugar. Estoy segura de que escuchaste el anuncio a bordo de un avión: “Por favor, asegúrate de ponerte tú primero la máscara de oxígeno antes de ayudar a otros.” Esas son palabras a vivir: Tú te cuidas, para poder cuidar mejor a los demás.

Así que ahora, digámoslo de nuevo, con orgullo, con la cabeza en alto: soy lo más importante en mi vida. Nadie ni nada es más importante que yo. Ni mis hijos, ni mi cónyuge o pareja, ni mi religión o ni mi misión en la vida.

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