no se

¿Quieres ser más inteligente? Aprenda a decir “No se”

Hay una vieja leyenda en la que Sócrates, el gran filósofo griego, es reconocido por Pitia, el Oráculo de Delfos, como el hombre más sabio vivo.

Es notable por la respuesta de Sócrates.

“Yo soy el hombre más sabio, porque sé una cosa, y es que no sé nada.”

Creo que si Sócrates viviera hoy, probablemente habría estado decepcionado.

Parece que vivimos en un mundo donde todo el mundo está siempre seguro y nadie está dispuesto a admitir que podría estar equivocado. Parece que es más vital tener una vieja opinión que comprender verdaderamente el contenido de esa opinión.

De alguna manera, decidimos que está bien mantener creencias basadas en afiliaciones ciegas en lugar de rigurosos pensamientos críticos. Y si no sigues la corriente, bueno, entonces debes ser rechazado o ser etiquetado como ignorante.

Esto probablemente no es nuevo para nuestra generación, pero está muy amplificado por Internet.

Parte de ello puede atribuirse a la pasión. Comprensiblemente, tenemos sentimientos muy fuertes por ciertas cosas y eso nubla nuestra capacidad de ver el otro lado.

Dicho esto, muy a menudo, el problema radica en nuestra incapacidad de aceptar humildemente que no sabemos y no podemos saberlo todo; que, a menudo, estamos equivocados.

Ese es un problema.

La irracionalidad de la certeza

Todo lo que vemos y observamos a nuestro alrededor es una especie de aproximación.

Nuestros sentidos sólo tienen en una pequeña fracción de la información disponible en nuestro entorno, y nuestros cerebros conscientemente procesan una parte aún más pequeña.

Hay olores alrededor que físicamente no podemos oler, hay luces para ver más allá de la longitud de onda en la que nuestros ojos operan, hay sonidos que oír que nunca vamos a escuchar completamente, y hay pensamientos influyentes en nuestras mentes subconscientes con las que, en muchos sentidos, ni siquiera podemos empezar a relacionarnos.

Esto es en un nivel muy básico. Si sumamos la complejidad que nos trae el resultado de nuestras interacciones con el mundo a través de los sistemas e ideologías que tenemos, es aún más improbable que tengamos un conocimiento completo.

Ninguno de nosotros tiene razón alguna. La certeza es una ilusión, y no hay vergüenza en equivocarse porque, por naturaleza, toda nuestra percepción del mundo está equivocada.

Con el tiempo, progresamos y prosperamos en nuestro entorno por estar menos equivocados. Sentimos, probamos, y nos preguntamos hasta que algo funciona.

La incertidumbre no es una condición que se deba evitar, sino una herramienta para tomar mejores decisiones.

La enfermedad de la afiliación ciega

La principal forma en que enmascaramos nuestra incomodidad hacia la incertidumbre es a través de la afiliación.

De alguna manera, si no tenemos una opinión totalmente formada, tiene sentido mirar las ideologías, los grupos y las personas con las que nos identificamos más generalmente porque ya hay un historial probado de alineación.

Es una heurística útil (una regla general, si lo deseas) y cuando se trata de asuntos pequeños, es probable que no cause demasiado daño usarla como un atajo.

Pensar requiere mucho trabajo, y vale la pena conservar esa energía cuando sea posible.

El problema ocurre cuando usamos nuestra identidad como Liberal o Conservador, o cuando dejamos que el peso de nuestra lealtad a un héroe personal o autor, dicte cómo le damos sentido al mundo en lugar de razonar críticamente por nosotros mismos.

Es también una pendiente bastante resbaladiza. Si estos puntos de vista son críticos e importantes, con el tiempo, nos acercamos a ellos, y finalmente, formamos una conexión con algo que fundamentalmente no hemos cuestionado.

Esa no es manera de vivir. La discrepancia a menudo te alcanza, y rara vez es bonita.

Cada uno somos la suma total de nuestras propias experiencias únicas, y ninguna de estas experiencias se alinea perfectamente con ninguna persona o sistema ideológico.

Es mejor no tener ninguna opinión que perseguir ingenuamente la de alguien más.

El valor de “No se”

Cuando piensas en ello, reconocer la ignorancia es realmente productivo.

A veces, la mejor respuesta es un simple “No sé”. Ahora, eso no es para darte una razón para ejercitar la indiferencia o evitar tomar decisiones difíciles. Se trata simplemente de elegir apegarte a tu círculo de competencia y conciencia.

En cualquier punto, sólo hay una cierta cantidad de información que podemos entender. Diariamente, habrá cosas que no entenderemos. Si no son relevantes, está bien no saberla. Si lo son, es mejor tomarte tiempo para pensar.

Esto puede parecer bastante intuitivo, y sin embargo, la gran mayoría de las personas rara vez se encuentran lo suficientemente cómodas para estar a gusto con no saber. En lugar de ello, recitan de memoria lo que sea que haya sido arraigado en sus mentes.

Defenderían algo sin fundamento, y prefieren la certidumbre incluso después de ser desafiados en lugar de reconsiderar.

A largo plazo, ninguna de estas tácticas tiende a conducir a una perspectiva saludable.

“No sé” no sólo nos mantiene en nuestro círculo de competencia y conciencia donde el riesgo de daño potencial es bajo, sino que también funciona como una herramienta de retroalimentación.

Es una ventaja competitiva porque añade un incentivo para romper críticamente las cosas en lugar de tomar la salida fácil. Nos obliga a ser más inteligentes.

No tiene sentido defender algo si tienes una mala razón para hacerlo.

Para llevar

La vida es compleja y desordenada, y está bien no saberlo todo. Está bien tomarte tiempo para formar una opinión, y es útil reconocer la ignorancia.

Vivimos en un mundo saturado de ideas, y no todas son buenas, y no todas son correctas para todos. Haz preguntas, se crítico, y no tengas miedo de cambiar de opinión. No hay reglas sólidas contra hacer eso.

Nadie hace progresos quedándose en el mismo lugar, y no llegamos a donde estamos por tener siempre razón. Todo es prueba y error, y si realmente quieres entender el mundo, tienes que estar cómodo con eso.

Está bien abrir tu mente.

“Cualquiera que no se avergüence por lo que fue el año pasado probablemente no está aprendiendo lo suficiente.” – Alain de Botton

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